26/08/10

¿Donde está lo importante?

hice fácil adversidades / y me compliqué en las nimiedades
(Roberto Musso, conflictuado uruguayo)

De la mano de unos signos de admiración dejados por ahí, y como solución de continuidad a la vez que colofón de otro artículo posteado algunas semanas atras, es que elaboro esta nuevamente caótica coaligación de ideas azarosas. Trataré de dar un cierre a alguna serie de ideas, al tiempo que aclararé (como si hiciera falta) algunos conceptos para lectores cuyo nivel de ira sea inversamente proporcional a su capacidad de comprensión de texto.

No es nada nuevo lo que tengo para decir, aunque muchas veces los pensamientos ya fatigados se alinean y marchan juntos hacia lo que parece ser una verdad: esto ocurrió ayer durante un almuerzo de inesperadas consecuencias junto a un amigo y colega; lamentablemente la perfecta alineación de ideas que se dá en esas ocasiones se pierde de inmediato. Igualmente, espero poder rescatar algunos de esos conceptos en estas líneas.

Hablábamos de gente, conocidos, colegas, costumbres y de nuestros mutuos aburrimientos, en ese almuerzo (quizás de ahí sus consecuencias gastrointestinales), y la conversación llevó por distintos caminos al mismo punto: la necesidad de una mayor sencillez en lo que respecta a nuestro modelismo. ¿A que voy con sencillez?

Empiezo por lo que muchos han considerado una comparación odiosa: hablar de nuestros concursos -ámbito capitalino y de inmediatos alrededores, digamos- y de concursos similares del exterior. Sin ánimo de rastrearnos barbarie, costumbre que muchos argentinos denigran de la boca para afuera pero practican insidiosamente, la idea es tratar de entender porqué lo que se vé en las fotos de concursos sencillos y medianos es tan diferente a las mismas fotos de los de aquí. Habrá sin dudas muchos argumentos que se podrán enarbolar, pero por mi lado no puedo dejar de sentir que la diferencia mayor que veo es un ambiente más relajado, una convivencia más feliz entre los colegas de un pequeño concurso austríaco o húngaro, por decir, que entre los colegas de alguno de los concursos que se dan por aquí: no hablo de modelos expuestos ni nada de eso. Igualmente me dirán que son impresiones mías, me dirán que en todos lados se cuecen habas, y les daré la razón: eso no invalida lo que siento.

Es que hay algo: la atmósfera irrespirable de muchos de nuestros eventos, irrespirable al menos para los que no podemos evitar sentirla así, y yo creo saber por donde vá: entre otras cosas, por un gran exceso de solemnidad.

Muchos lo hemos visto: los celos a la hora de presentar un modelo, los cotilleos de peluquería, la envidia malsana y mal simulada, los negociaditos de salón, los conflictos con los jueces y sus conflictuados juzgamientos, las discusiones posteriores, las entregas de medallitas doradas o diplomas en innecesaria letra inglesa, los discursos altisonantes, las incomprensibles incursiones militaroides, las histéricas alusiones históricas, los guiños patrioteros, la estática estética belicosa, los pases de factura, los argumentos pedagógicos, los colores argentinos, las galeras, los eternamente repetidos temas de concurso, los cañonazos, las prioridades malvinenses, y así, y así, y así... 

Yo no sé si toda esa parafernalia es necesaria. Es así, se fué dando, pero me parece que ha terminado conformando un ámbito aún más estático que el modelismo que se ejerce, un ámbito donde no todo el mundo se siente cómodo y donde se perdió una verdad evidente e inamovible de este hobby. ¿De que verdad estoy hablando?

Es que hacemos avioncitos, tanquecitos, autitos, barquitos, soldaditos, navecitas... no jodamos. Habrá muchas maneras de sentir y disfrutar esta actividad, pero sea cual sea la que elijamos, me parece que si nos olvidamos de lo primero, que es esta sencilla verdad, perdemos el norte por completo: y es que esto es solo un juego. 

Y no es que yo no entienda de que vá "tomárselo en serio", que si hay alguien que ha profundizado en las variables patológicas de la búsqueda de la utópica accuracy he sido yo, pero... sabiendo de que vá: me encanta comparar modelos contra planos, me fascinan las posibilidades del kitbashing, me prendo en toda nueva teoría de pintura para ver a que quiere llegar, me como los garrones de todos los reviews posibles, atiendo a cualquier argumento técnico-mecánico sobre el sujeto de mi amor, más sabiendo que es todo aire, que es todo humo. El modelismo es ilusión, ilusión al comprar, al mirar y al armar, pura ilusión de hacer las cosas y sentir que las hicimos bien, que nos gustan, o tratando de que nos gusten cada vez más. Y el modelismo sin disfrute es una lacra, una carga.

La solemnidad, la seriedad, ese "tomárselo en serio" pero verdaderamente en serio no ayuda, creo, al disfrute: transforman a una actividad eminentemente amateur y basada en conceptos sumamente inasibles y personales en una estructura rígida, agobiante y carente del espíritu de disfrute que, creo, es su centro inobjetable.

¿Y los concursos de afuera como el Modelworld, el I.P.M.S. U.S.A., la Mondial? Hay de todo, pero con matices nacionales... así los británicos gustan de jugar a la solemnidad, pero en el fondo su espíritu cínico sabe que es joda; los americanos usan a la solemnidad como argumento comercial pero se permiten un nivel de disfrute bárbaro, y los franceses... bueno, la capital de la solemnidad no puede sacudirse a esta altura este espíritu negativo de encima. Algo cultural debe haber acá, una raíz común con Francia y nuestra Argentina, con nuestra condición latina: basta comparar y observar cuanto se parecen en su modelismo, en sus páginas web, en su alegría... en fin.

Agrego ahora un elemento más: hace unos días recibí un enlace, y me maté de la risa leyendo un debate que se armó en el Foro Kalkín: una discusión sobre un supuesto proyecto de ley acerca del control sobre la venta de juguetes bélicos y sus posibles consecuencias sobre nuestra actividad en el ámbito de la Capital Federal. 

Si el proyecto es una tontería o no, excede a este artículo... diré nada más que no es nuevo el tema, que se reflota cada tantos años, y no surge nunca de la iniciativa de legislador alguno sino que, más bien, lo impulsan grupos de señoras que no tienen nada que hacer, y esos legisladores las representan. Pero esto no me sorprende, como sí me sorprendieron los argumentos que llegaron a leerse en esa discusión entre algunos de nuestros modelistas. 

Es que, desde el vamos, la noticia fué interpretada parcialmente. Luego siguió una predecible retahila de argumentaciones variadísima: una propuesta de análisis desde el ámbito psicológico al legal, los aburrídisimos argumentos anti-política que cada vez suenan más a lugar común y lavado de manos, los divagues usuales de este hobby como actividad artística o didáctica, soluciones de distribución comercial, derivaciones homofóbicas y patrioteras, buenrollismo y plena coincidencia entre los disertantes, y un absoluto sabor a nada; todo ello en muchos casos expresado con la sintáxis más brutal posible, acusando de ignorantes a vaya a saber uno quién.

Esto tampoco es nuevo, pero ya que estamos, seamos sinceros con nosotros mismos: si realmente en la legislatura esta movida prosperara, aquel legislador que tomara este thread como línea argumental podría quizás lograr que el proyecto avance, ante los insostenibles argumentos que los propios modelistas utilizan, y las desastrosas consecuencias didácticas que el modelismo tuvo en sus vidas, ateniéndonos a las evidencias... y esta es otra consecuencia del "tomarse en serio" este juego que llamamos modelismo: que lo cargamos de un valor agregado inexistente -como el supuesto valor didáctico de un Flakvierling 38 en escala, como el caótico conocimiento histórico que el modelismo supuestamente estimula- y lo utilizamos como mascarón de proa para otras argumentaciones e ideologías que nada, nada tienen que ver con el hecho de ser modelista, y lo que es peor, sublimamos algo del espíritu guerrero del argentino medio, tan rojillo por afuera, pero tan blanco por dentro... 

Relajemos, muchachos... quizás por eso es que no se puede opinar de nada que sea contrario a mantener el sagrado statu quo y la fábula del buen rollito, que enseguida le saltan a uno al cuello... dejémonos de joder, muchachos.

Tener ganas de que las cosas sean diferentes, un tanto más relajadas y menos estrictas, tener ganas de que el primer comentario que se escucha sobre una maqueta (armada o no) no sea una crítica, tener ganas de que cualquier opinión diferente no se responda con una amenaza (armada o no), poder disfrutar de nuestra condición de modelistas, de gente grande que juega con sus juguetes raros, poder estar más livianos de tanta estúpidez y banalidad, de tanta solemnidad sin sentido, esa es la idea de ModelMod... modelismo en circunstancias difíciles. 


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