They say the empty can rattles the most.
(Jason Curtiss Newsted, headbanger de Michigan)
A esta altura de las cosas, los modelistas (o al menos aquellos que hacemos uso de internet) hemos incorporado con total naturalidad las revisiones de kits que se realizan en cada vez mayor cantidad de sitios. Ciertamente son una fija: uno se interesa en determinado kit, y sale presuroso a la busca del review que le informe de sus atributos, junto con algunas fotos de los contenidos para poder evaluar a ese plástico y considerar su futura adquisición.
La costumbre de realizar reviews es de una de larga data, y que nos viene desde las Airfix Magazine de los '60 y los boletines del IPMS (UK), donde se realizaron las primeras experiencias. Vale aquí destacar ese origen impreso de las revisiones, su origen en respetadas revistas británicas, para poder después ir viendo como el proceso de expansión de esta costumbre fué desmereciendo su intención inicial.
Apropiadamente en la mítica revista Scale Aviation Modelling (la dueña de mayor cantidad de revisiones realizadas) el editor Mike McEvoy diferenciaba entre preview y review. El primero vendría a ser una ojeada, una miradita a los contenidos del kit, con algún comentario ligero y fotos para ilustrar los datos. Un review propiamente dicho, en cambio, implicaba la construcción del modelo, para poder opinar fundadamente sobre sus cualidades más allá de lo que se vé en los sprues. Esta sabia diferenciación ha caído en desuso, y hoy se considera un review a cualquier artículo donde se opina sobre los contenidos de un kit con solo mirar los árboles, con lo cual se corre el riesgo de verter opiniones infundadas, basadas solo en la futurología.
Pero no solo se critican kits sin al menos intentar armarlos, sino que se los juzga muchas veces desde una total carencia de conocimientos. No solo es importante la metodología del review, sino el conocimiento del tema que tiene quien lo realiza, una máxima irrefutable que internet viene destrozando desde hace años, con pésimos resultados: y junto a la ignorancia entra también en escena las sórdidas intenciones de algunos sitios.
Los modelistas memoriosos recordarán que durante años fué imposible hallar un solo review que arrojara buenas opiniones sobre un kit de Italeri en las páginas de la revista Fine Scale Modeler. Más allá de que algunos de los kits de la firma italiana que se presentaban allí tuvieran sus bodrios, lo ciertos es que había una clara línea editorial tendiente a destrozar a Italeri. En determinado momento esta tendencia cambió drásticamente, para ser precisos exactamente en el mismo momento en que MRC pasó a distribuir a Italeri en los Estados Unidos, como se anunciaba en las publicidades de esa misma revista: a partír de allí, la tendencia contra Italeri se atenuó. Creo que quedó claro a partir de ese momento como era la cosa.
Aquí tenemos ahora a los reviews de internet, en muchos casos largos y aburridísimos artículos donde nos bombardean de imágenes de los kits analizados, con supuestas críticas basadas en el conocimiento del sujeto en cuestión, y hasta con citas de autoridad. Pero detrás del brillo que ofrece una pantalla colorida, más allá del carácter de verosimilitud que parece tener todo aquello que está escrito por "gente que sabe" o en letra de molde, se esconden muchos mecanismos miserables, y las razones de muchas opiniones vertidas en estos sitios derivan tanto del negociado como de la tontería.
Tomemos por caso el renombrado sitio Hyperscale: ahí tenemos los extensísimos reviews de Brett Green, que a través de erigir un sitio web de publicidad vestido de sitio de modelismo ha sabido otorgarse a sí mismo una autoridad infatuada absolutamente insoportable. Green ha sido protagonista y creador de reviews vergonzosos: los intentos de demolición de los Grumman F9F-2 en 1/48 de Trumpeter, para poder así vender los aceesorios y sets de corrección en resina de sus socios de Techniks; los ataques gratuitos a los Polikarpov I-16 y Grumman F6F Hellcat de Eduard en 1/48, que solo se acabaron -hasta retrospectivamente, editando lo ya publicado- cuando Hannants protestó con retirar su publicidad del sitio; la constante aversión a hablar bien de Trumpeter, que llega al punto de buscar el argumento más nimio con tal de dejar al lector con una sensación de desagrado sobre el kit; las loas cantadas a favor de los kits de su socio Kinetic, en los cuales un panel grueso como en un viejo kit de Matchbox es algo fácilmente solucionable con pintura, mientras que en otras marcas es anatema; el desperdigamiento falaz acerca de que los Dassault Mirage IIIC de Hobby Boss en 1/48 eran una copia facsimilar de los kits de Eduard en la misma escala, mentira estúpida y fácilmente denunciable, que sin embargo prendió bien en muchos modelistas, incluyendo a amplios sectores de la fauna local, que hasta el día de hoy creen cándidamente que los "chinitos" solo saben "copiar", y otras giladas por el estilo.
Abundar en ejemplos como estos es fácil y reiterativo, siendo Hyperscale un sitio verdaderamente muy poco confiable. La cosa no se queda en Brett Green, ya que varios de sus adláteres caen en los mismos manejos, a veces por tendenciosos, a veces por meramente ignorantes. No en vano muchas de estas irregularidades fueron comentadas en los foros del propio sitio, y curiosamente esas entradas fueron rápidamente borradas. El "banneo" al que disiente es práctica habitual en estos ámbitos: acá tampoco estoy diciendo nada nuevo, como sabrán algunos sufridos colegas.
Los sitios problemáticos en cuanto a su costumbre de elaborar reviews tendenciosos o paupérrimos se ha extendido a casi toda la oferta de la web: Aeroscale, parte de ese conciábulo de sitios gráficamente muy bien logrados pero pobres en contenido llamado KitMaker Network es otro ejemplo de revisiones lastimosas. Aquí el resultado es otro, porque otros son los ingredientes: mezclamos kits recibidos gratuitamente como sample, publicidad paga directa y encubierta, y reviewers tendenciosos o distantes de lo que tienen delante de sus ojos, y tenemos como resultado un review de Aeroscale. No es que todo sea así: algunos de sus colaboradores se limitan a colocar buenas fotos de los contenidos, un par de comentarios juiciosos y nada más, lo que llamaríamos un review correcto. El problema son los otros, los egos inflados de modelistas "reconocidos" que, cubiertos de loas por un público diáfano (*) se creen autoridad en todos los sentidos, y se proponen desde ese sitial de honor juzgar modelos con la estricta vara de la mediocridad y su dudoso criterio: así podemos cruzarnos con un review del colega Rowan Baylis, que se dedica básicamente a despreciar todo aquello que no sea Hasegawa o Tamiya, excepto que le sirva para aumentar su colección, o bien que sea un avión de la Luftwaffe. El resto es casi siempre malo: o muy caro, o multimedia, o todo plástico, o todo resina, o complicado, o simplificado, o lo que al buen Rowan se le antoje para manifestar su desprecio. Es notable el modo en que a veces ignora casi todo de un sujeto que no sea del espectro de su interés, y me pregunto porque le dan a revisión kits que de movida se puede saber van a ser menospreciados: quizás haya una línea editorial en ese sentido. Su colega francés Jean-Luc no se quedaba a la zaga, pero últimamente ha aprendido a moderarse, sobre todo en su desprecio a las marcas del este europeo, y en su visión francocentrista. Ejemplos abundan, y hay que decir que leer Aeroscale es someterse a esta clase de paparruchadas, como soportar su ridículo sistema de calificación por porcentaje, otro intento de darle "objetividad" o "precisión" a sus artículos. Resumiendo, Aeroscale no sirve para mucho más que para ver fotos de los contenidos de los kits, que al menos aquí no los cosmetizan con Future como en Hyperscale... algo es algo, pero no mucho más que eso.
¿Qué nos queda? Nos queda algún que otro review honesto, sobre todo en Modelling Madness, donde los kits mayormente siguen siendo cubiertos por la billetera del dueño del sitio. En Cybermodeler a veces se encuentran reviews tolerables, excepto cuando el entusiasmo les hace perder objetividad, lo que es perdonable. Nos queda también el sitio del IPMS Deutschland, donde las fotos siguen siendo grandes pero espantosas, como toda foto alemana que se precie, pero donde tienen la sana costumbre de mostrarnos los sprues de ambos lados y, dada la barrera del alemán, podemos pasar revista al kit sin infectarnos de opiniones. Y hay también multitud de foros y blogs, donde en algunas ocasiones podemos hallar buenas y grandes fotos de los nuevos kits, que es al fin y al cabo lo que nos interesa. El resto está teñido de la subjetividad de cada colega, y dada mi experiencia en ese campo prefiero pasar de largo. Un buen ejemplo de esto son los reviews del foro Rumodelism o Dishmodels, donde se lleva hasta el paroxismo la costumbre de enfrentar fotos del los sprues contra planos -que vaya a saber uno si están bien- o contra fotos del avión real, superponiendo imágenes aún cuando no están tomadas desde el mismo ángulo, y pretendiendo con eso hacer gala de objetividad y supuesta crítica con fundamentos: una total pérdida de tiempo.
No hago mención de reviews locales, porque prácticamente no existen: más allá de algunos artículos con buena intención que me he cruzado alguna vez, y de los intentos de review que yo mismo he elaborado, sin mayor voluntad que compartir un entusiasmo y aprovechar el espacio para hablar de otras cosas, es muy poco lo que se elabora entre nosotros en cuanto a revisiones. Mayormente, lo más parecido a un review son los comentarios en un foro, y así y todo son escasos. Uno agradece los comentarios de alguien que armó un kit y ofrece sus impresiones y consejos, pero la mayoría de las opiniones que se leen no versan ya sobre las virtudes o faltas de un kit nuevo, sino sobre su precio, su dificultad para adquirirlo, y en muchísimos casos ronda aquí otro fanstama: el de la bronca. Así leemos a modelistas que denuncian la supuesta inferioridad de un kit nuevo respecto a sus antecesores, aún cuando el kit nuevo no pasó jamás por sus manos, sencillamente porque ya tiene al antecesor y no puede comprarse el nuevo. También tenemos al remanido epicúreo plástico que, sin haber visto al kit que menciona, desde las distancias de la web afirma que tal maqueta es un antiguo molde reelaborado, ante la impotencia de no poder adquirirla y la evidencia de que alguien hace las cosas mejor que el, o mínimamente en serio. Variaciones de esta lógica se repiten, tanto como el reclamo por kits "argentinizables" que luego nadie compra, y solo pueden llevar al hastío, el agotamiento o la abulia.
En resumen, y aún sin ganas de aconsejar, mi aviso es desconfiar. En general el review se ha transformado en una herramienta inútil o desperdiciada, en tanto se ha erigido en sí mismo como un hito, y ya sabemos que cuando una herramienta pasa a formar un concepto en sí misma ha perdido toda su razón de ser, más aún cuando la manipulan quienes no saben que hacer con ella, o la usan mal. Uno sanamente debería acotarse a buscar fotos de los contenidos de los kits, y la mayoría de las marcas ya ofrecen eso actualmente en sus propios sitios. El resto no cuenta, o sirve solo y tan solo en la medida en que confiemos en quien opina, y sepamos que es lo que estamos viendo: si no tenemos estos dos elementos, si no contamos con esa sumatoria de datos que arroja la experiencia, si no hacemos crecer el conocimiento que deberíamos tener por aquello que en teoría nos apasiona, dá lo mismo que leamos o no los reviews, que compremos sin mirar: la sorpresa al abrir la caja será, para bien o para mal, una consecuencia lógica de nosotros mismos.
(*) Las loas públicas de un público diáfano a los insuflados egos de modelistas erigidos en popes no es una novedad, y nos sobran ejemplos en todas las latitudes, ni que decir en nuestro mínimo modelismo. Lo más molesto del caso no es la blanda sumisión y entrega del aplauso público, sino el personaje que configura a partir de allí el entronizado: se canoniza a sí mismo a raíz de virtudes que quizás sabe que no posee pero que míseramente imposta, en vez de aprovechar las reales virtudes que posee en beneficio de la mayoría. Por el contrario, acepta la miopia ajena y se otorga a sí mismo más valores de los que en realidad posee, si es que posee alguno más allá de cierta habilidad manual. El análisis de la relación entre habilidad modelística -incluyendo premios recibidos, loas públicas y autosuficiencia- y el verdadero conocimiento acerca de lo que se modela es un tópico que debería analizarse algún día. ¿Arman mejor los que menos saben? ¿Los que opinan tiene derecho a armar? ¿Es la pintura efectista una eficaz forma de cubrir desconocimiento? ¿Es capaz una pintura rumbosa y un agregado de detalles espúreos de engañar a todo un jurado? ¿Cual es la frontera entre el respeto y la lástima? ¿Qué esconde la declarada admiración a un profeta de sí mismo? Estos son tópicos que algún día deberán incluirse en otra editorial de este mismo blog.
